Volver a las manos: mi historia con la cerámica

(y todo lo que no se ve)
03/08/2025
Creación de cerámica artesanal

Hay regalos que llegan sin hacer ruido. Y sin embargo, te cambian la vida.

Hace tres años, me regalaron una experiencia de cerámica en mi ciudad. Nada más. Nada menos. Entré por curiosidad, sin grandes expectativas, y salí con algo dentro que no supe nombrar en ese momento… pero que aún me acompaña.

Fue el primer contacto con el barro. Y con él, una sensación difícil de explicar: como si el tiempo se detuviera. Aquella tierra húmeda entre las manos me hablaba sin palabras. Había algo vivo ahí. Algo que no quería soltar.

La hospitalidad como raíz

Mi vida, desde hace años, está unida a la restauración. Soy docente de servicios de sala desde hace más de ocho años. Mi pasión siempre ha sido el servicio bien hecho: el que cuida, el que acompaña, el que crea una experiencia sin necesidad de brillar más que el comensal.

Este año he culminado otro camino: terminé el Grado en Gastronomía y Artes Culinarias en la Universidad de Alicante. Ha sido un viaje profundo que me ha ayudado a mirar la gastronomía desde otra perspectiva, más técnica pero también más sensorial. Descubrí el análisis sensorial como un lenguaje propio, donde los sabores, las texturas, los sonidos, incluso los colores y las temperaturas, se convierten en memoria, en emoción.

Cuando el barro te encuentra

Tras aquella primera toma de contacto en Alcoy, decidí seguir formándome en Manises. Me sumergí en el estudio de materiales, esmaltes, temperaturas, formas. Empecé a entender no solo cómo se trabaja el barro, sino cómo dialoga contigo.

La cerámica no es inmediata. No puedes correr. Hay que respetar sus tiempos. A veces, hay que soltar. Otras, esperar.

Aprendí a fallar.

A repetir.

A mirar.

Aprendí a escuchar con las manos.

Y lo más bonito es que descubrí que todo aquello que amaba en la restauración y en la cocina, también estaba en la cerámica: la hospitalidad, la experiencia sensorial, el cuidado por el detalle, el placer de ofrecer algo hecho con amor.

Manos de barro

Así nace VeA

Con el tiempo, mi cocina y mi taller se fueron pareciendo más de lo que creía. Ambos lugares tienen barro, fuego, paciencia y emoción.

VeA Cerámica Creativa nace de esa mezcla de mundos: el gastronómico, el sensorial y el artesanal. Hoy tengo mi propio espacio de trabajo. Desde allí, creo piezas utilitarias con una intención muy clara: que te acompañen. Que no sean solo bonitas, sino vividas. Que sirvan para desayunar sin prisa, para compartir mesa, para contener historias cotidianas.

Cada pieza que sale de mi taller está pensado para el uso real. Para el roce. Para el calor. Para las manos. Porque creo que lo verdaderamente bello no se queda quieto, ni se guarda en una vitrina: se usa, se comparte, se siente.

Más adelante os enseñaré parte del estudio científico que desarrollé sobre cómo la estética del plato influye en la percepción del sabor, una investigación que realicé como trabajo final del Grado, que fue presentado en colaboración con el chef Kiko Moya. 

Este blog: un espacio para lo invisible

Este blog nace con el deseo de compartirte lo que no siempre se ve. Los procesos lentos. Las decisiones que hay detrás de una forma. Los errores que también enseñan. Las inspiraciones que llegan del mar, de un gesto, de un restaurante, de una conversación.

Escribir aquí es, para mí, una forma de abrir las puertas del taller. De contarte cómo nace una colección. De explicarte por qué trabajo con gres y no con otros materiales. De reflexionar sobre la vajilla en la experiencia gastronómica. De hablar, en definitiva, desde lo que soy.

“Volver a las manos es, muchas veces, una forma de volver a una misma.”

Gracias por estar aquí

Gracias por leer hasta el final. Por sentir, como yo, que en lo artesanal hay algo sagrado. Y que hay belleza en lo imperfecto, en lo lento, en lo hecho con alma.